martes, 23 de noviembre de 2004

Soborno

Si todos somos iguales ante la ley ¿porqué a algunos "amigos de la casa" el gobierno les arregla todo para hacer negocios millonarios, y a otros no les arregla ni siquiera las calles?. El barro cubre todo, menos algo: la incapacidad para administrar con eficiencia, que se desnuda día a día y va quedando a la vista de todos.

Nuestro sistema de Democracia representativa permite que la voluntad popular, expresada a través del voto, coloque en el gobierno a quienes los ciudadanos consideramos mejor. Así, hace más de un año, la voluntad mayoritaria puso a Humberto Zúccaro al frente del municipio. Con más gestos que gestión, el jefe comunal atendió cada uno de los conflictos que se le presentaban en las distintas localidades del Partido, prometiendo siempre más de lo que haría. Siempre. ¿No pensó acaso que generar tantas expectativas se le volvería en contra? Posiblemente sí, pero sus 12 años de experiencia como Concejal lo deben haber convencido que las demandas de la gente suelen ser inestables, pasando del "que se vayan todos" al apoyo decidido a quienes como él, representan "más de lo mismo". Claro que si pensó así, se equivocó, porque siempre hay en la sociedad un nivel de exigencias básicas que debe ser satisfecho por el gobierno: para eso está. Poco les interesa a los vecinos de la calle Oliden, condenados por la incapacidad del gobierno a vivir en el barro, que Zúccaro se justifique diciendo que no tiene plata. Ellos, como otros miles de ciudadanos de Pilar, ven cómo se gasta la plata de todos: en pagar millones a los nuevos funcionarios y empleados, miles de pesos a los artistas en las fiestas patronales, y cientos de miles de pesos en alquileres. El barro cubre todo, menos algo: la incapacidad para administrar con eficiencia, que se desnuda día a día y va quedando a la vista de todos.

Lo tuyo es mío
Hace poco tiempo el Director de la Unidad Ejecutora de Políticas Estratégicas, Eduardo Gutiérrez, presentó un expediente en el municipio a través de la empresa Pinazo S.A. solicitando la compra de más de once mil metros cuadrados de calles públicas; por tratarse de un "amigo de la casa", el funcionario consiguió que el trámite avanzara a la velocidad de la luz: emulando la creación del Universo, a Zúccaro le llevó sólo siete días firmar el decreto reglamentario para que las calles que anhelaba Gutiérez pasaran del dominio público al suyo propio.

Para que la operación no resultara tan descarada, los honorables concejales agregaron un artículo al final de la Ordenanza por el que se le que obligaba a que "los fondos obtenidos... serán afectados de modo exclusivo a las obras de la calle Saraví de la localidad de La Lonja, y Oliden en la localidad de Del Viso, ésta última de forma prioritaria".

Dos meses después, la cuenta bancaria de la Municipalidad recibió un depósito por los frutos de la venta: casi un cuarto de millón de pesos; ésa fue la última vez que se vio el dinero, porque por la calle Oliden, no apareció... hasta que los vecinos dijeron "estamos hartos", y advirtieron que cortarían la Ruta 26 en reclamo por lo que consideraban una estafa.

Hay plata
Hoy, a pocas semanas de la movilización que efectuaron, los vecinos del Barrio Alvez no pueden creer lo que ven: "están dando vuelta la calle", comentó un vecino graficando el arreglo de la calzada que encaró la municipalidad. Es lo que deberían haber hecho hace tiempo.
El intendente no debería esperar a que los problemas -que sin duda siempre los hay, y los habrá- se transformen en conflictos graves. Porque si ante el reclamo de la comunidad y la consecuente reacción -por cierto tardía- del intendente Zúccaro, aparecieron los recursos para arreglar la calle Oliden ¿porqué no lo hicieron antes? ¿cuál es el mensaje que envía el gobierno?. Parece que dijera "no importa cuán postergadas estén las localidades, sino el grado de paciencia que les quede a los vecinos". Mientras no se quejen, que aguanten.

Hay más plata
Para compensar la falta de respuestas, Zúccaro les prometió a los quejosos que además del arreglo de la calle Oliden, otorgaría un subsidio municipal a la sociedad de fomento del Barrio Alvez, que los agrupa.
Algunos vecinos se sintieron sobornados. ¿Es razonable que la relación entre la sociedad y el gobierno sea "clientelar"?. Creo que no.
Por mi parte, aspiro a vivir en una comunidad de ciudadanos plenos de derechos en vez de clientes, de vecinos a quienes el gobierno trate con respeto y sobre todo con equidad. Porque si todos somos iguales ante la ley ¿porqué a algunos "amigos de la casa" el gobierno les arregla todo para hacer negocios millonarios, y a otros no les arregla ni siquiera las calles?.
Sí, todos somos iguales ante la ley, pero ante el gobierno de Zúccaro, algunos son más "iguales" que otros.

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