domingo, 7 de enero de 2007

Chirolitas

(EL DIARIO REGIONAL, 07/01/2007) "Todos levantaron las manos como "chirolitas" sin ver de qué se trata. Hasta la oposición, que ya no existe, votó a favor". La frase corresponde al edil oficialista Miguel Saric, y fue pronunciada luego de que el cuerpo deliberativo que él mismo integra aprobara otro (y van...) canje de tierras, operación "siempre proclive a la suspicacia". Sobre todo cuando en función de los tiempos de la burocracia municipal, algunos expedientes -como éste- parecen viajar en tren bala, mientras que otros, como los pedidos de información pública, directamente no viajan ni en carreta, porque mueren en el mismo cajón de la Mesa de Entradas por donde ingresaron.

Según la legislación sobre barrios cerrados en la Provincia de Buenos Aires, los emprendimientos deben ceder "espacios verdes libres y públicos y reservas para equipamiento comunitario", cuya superficie se calcula de acuerdo a una tabla contenida en el artículo 56 del Decreto-Ley 8912/77. La cantidad total de metros cuadrados a ceder dependerá de la extensión del barrio cerrado y de la densidad poblacional que se proyecte alcanzar. La misma ley prohíbe que las áreas verdes se desafecten de su destino original, "salvo en caso de permuta por otros bienes de similares características".
Si bien la ley no habla de canjear tierra "de adentro" del emprendimiento por tierra "de afuera" del mismo valor económico, sí aclara que deben ser de características similares.

Pongamos un ejemplo: un emprendimiento está obligado a entregarle al municipio dos mil metros de su propio terreno, pero le ofrece en"canje" diez mil metros cuadrados, es decir 5 veces más, haciendo que la propuesta suene más que tentadora. El punto está en que la tierra, como los concejales, no tiene el mismo valor en cualquier circunstancia; dentro del emprendimiento de nuestro ejemplo puede valer unos 70 dólares por cada metro cuadrado, mientras que en el lugar "de afuera" ofrecido con inexplicable generosidad, se puede cotizar a 3 dólares (¡23 veces menos!).

Si usted, estimado lector, se asombra por la desvergüenza de los ediles que aprueban este tipo de "arreglos", permítame aclarar dos puntos: primero, que este es un ejemplo reciente y real; segundo, que el precio del metro cuadrado que terminó logrando el emprendimiento para comprar la tierra "de afuera" que le entregaría al municipio, le habría costado casi cuatro veces menos que los magros 3 dólares de valor de mercado. En síntesis, cada metro cuadrado con los que se quedó el inversor privado vale 70 dólares, pero cada metro cuadrado que entregó a cambio le costó menos de 1 dólar... buen negocio, ¿no?.

El canje aprobado la semana pasada quizás no presente tan astronómica diferencia de valores, pero tampoco es despreciable: el barrio cerrado "Las Orquídeas" se está construyendo sobre la ruta panamericana, mientras que la tierra cedida al municipio está en Villa Del Carmen, uno de los barrios más postergados de todo el distrito, trístemente recordado por "La Lista de Mabel", un listado con los nombres de cientos de enfermos de cáncer que tenían en común el vivir a pocos metros de transformadores con PCB y líneas de alta tensión.

Según dijo ayer por FM Plaza en una entrevista de SOS Noticias el reelecto edil oficialista Roberto Fernández, uno de los expedientes aprobados "venía de la Jefatura de Gabinete" -área conducida por el ex concejal de la Alianza Osvaldo Pugliese- y "ellos deben haber hecho su estudio", "le deben haber pedido en Obras Públicas que es lo que (sic) necesitan", reconociendo con sus palabras que él, como muchos de los que levantaron sus manos, no lo habrían hecho por haber por convencimiento luego de estudiar a fondo una cuestión tan delicada, sino por haber actuado como marionetas manejadas por el "Chasman" del Departamento Ejecutivo. (Marioneta: dícese de la persona que se deja manejar dócilmente).
"Sé que viniendo del (Departamento) Ejecutivo se toman todos los recaudos", aclaró Fernández, que no parece estar enterado de la división de poderes, uno de los pilares de cualquier sistema de gobierno democrático.

Aunque Fernández dijo que haber tratado de 'chirolitas' a los Concejales le parece un poco irrespetuoso, en mi barrio, como en el del Concejal Saric, a quien a falta de criterio propio se deja llevar por la voluntad de otro, lo llamamos así, Chirolita. Pero si con su vergonzosa aprobación, los ediles hubieran provocado un perjuicio al patrimonio municipal, podrían ser llamados a declarar ante los tribunales, y si llegara a ser imputados y luego condenados por la comisión de algún delito, podrían pasar a llamarse de otra manera, por cierto menos cándida que "chirolitas".

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