viernes, 6 de abril de 2007

Calle cerrada

(GABRIELLAGOMARSINO.BLOGSPOT.COM, 06/04/2007) Desde hace casi dos semanas, la calle Granadero Mateo Gelves (ex El Petrel) se encuentra cerrada al tánsito. La única indicación de ello es un trozo de chapa con aspiraciones de cartel de obra, y 2 inmensos montículos de tierra sobre la calle, a modo de barrera fija.

El cartel, pintado con aeorosol negro sobre fondo blanco, dice "Atención calle El Petrel cerrada". Lástima que la millonaria cifra que el gobierno de Zúccaro gasta por año en publicidad le permita potenciar los elogios y minimizar las protestas, pero no le alcance para cumplir con algunos "formalismos" mínimos: el nombre del organismo público que realiza la obra, el plazo de finalización, y el monto a invertir, entre otras cosas.

Según pudo saberse, la Municipalidad está realizando obras de reparación, luego de las cuales, la calle pasaría a ser sólo para tránsito liviano.
Como siempre, el reloj de los tiempos de la administración municipal atrasa: cuando el asfalto de la calle El Petrel ya era transitado, pero aún no había sido oficialmente inaugurado, en noviembre de 2000, decenas de vecinos de Villa Alpina II solicitamos que la calle sea sólo para tránsito liviano.

Petitorio
A fines de 2000, pedimos que se revoque la autorización concedida por el H.C.D. para la circulación de tránsito pesado sobre la calle El Petrel; que se instale un semáforo con accionamiento por demanda para permitir el cruce de peatones; que se instalen reductores de velocidad; y que se coloque en forma inmediata señalización vertical y horizontal.

Apenas los dos últimos puntos fueron mal atendidos; los primeros, ni siquiera fueron considerados. Personalmente le entregué en mano una copia del petitorio a un por entonces soberbio concejal José Molina; "si (la calle El Petrel) va al Parque, cómo se te ocurre que no sea para tránsito pesado", se apuró a decirme el hoy senador provincial. No cabía en su cabeza (ni en la de sus pares) que esa calle no pudiera ser la receptora de los camiones que por ella circulan a diario desde y hacia el complejo fabril; aunque los camiones fueran miles, y el camino tuviera —como tiene— escasos 7 metros de ancho, y carezca de banquinas. Para los ediles, si el acceso conducía al Parque Industrial, tenía que ser para tránsito pesado. No había otra.

Demasiado tarde
Tuvieron que pasar más de 6 años de muchos inoperantes funcionarios que así como llegaron, se fueron; tuvo que pasar por el mundo Germán Jaime Kelly, un niño grande que ahora nos mira desde el cielo; tuvo que dejar huérfanos y una viuda aquél camionero que se desbarrancó desde el puente. Tuvieron, hoy, que malgastarse horas de las vidas de tantas y de tantos que —desde sus puestos de trabajo— logran que el Parque Industrial de Pilar sea "el más grande de Sudamérica".

Luego de años con todos esos "tuvieron", ahora el Honorable Concejo Deliberante decidirá que El Petrel será sólo para tránsito liviano.
Genial, pero tarde. Casi tan tarde como la hora a la que hoy llegaron al Parque los que allí trabajan.

En la escalera que lleva a las oficinas de los distintos bloques de concejales, un cartel juega con el doble sentido: "No te lleves por delante a nadie al subir porque te lo puedes encontrar al bajar". Qué pena que no lo leyeron antes: con un poco menos de soberbia y con un poco más de espíritu abierto, hubieran evitado mucho dolor, y muchos millones en horas de vida desperdiciadas en un viaje inútilmente largo.

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