lunes, 23 de febrero de 2009

El escrache de Zúccaro

Esta mañana se conmemoró en nuestra ciudad el 189 aniversario de la firma del Tratado del Pilar. Hubo discursos para todos los gustos: didácticos, como el del presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Castillo, emotivos, como el del subsecretario de cultura de Entre Ríos, y otros desubicados, olvidables, como el que improvisó durante cuarenta minutos el intendente Humberto Zúccaro (FPV). No ocuparé este espacio en comentar los primeros. Sólo me limitaré a opinar sobre el último.


No por mucho madrugar…

Al principio de su soporífera proclama, y mientras se esforzaba en mencionar y agradecer la interminable nómina de todas y cada una de las autoridades presentes, el jefe comunal vio a un periodista local que intentaba —no sin dificultad— de hacerse de una ubicación que le permitiera realizar la crónica del evento; “Buenas noches, señor periodista…”, prejuzgando que el trabajador estaba llegando al mitin en ese momento, cuando en realidad había estado presente desde su inicio. Los asistentes no supieron si festejar lo que podría haber sido una ironía de dudosa gracia, o si ponerse serios ante lo que sonaba como un reto. “No se levantan temprano…” prosiguió “…y después escriben cualquier cosa”, con lo que quedó evidenciado que Zúccaro no estaba reprochándoles nada  a quienes sólo se levantan “tarde”, cuando él ya está en su despacho y va por su décima botellita de agua mineral, sino que se dirigía a aquellos los hombres de prensa que, habiéndose levantado “tarde”, difunden hechos u opiniones que son adversos para sus intereses políticos, económicos o ideológicos, o para el prestigio social que anhela.

 

Intolerancia gubernamental

No es la primera vez que el alcalde se muestra intolerante. Hace casi 5 años, cuando habían transcurrido escasos meses desde que iniciara su gestión como intendente municipal de Pilar, le presenté personalmente y por escrito un proyecto de ordenanza de acceso a la información pública: ni siquiera lo consideró, ni lo trató el HCD. Un periodista de FM Plaza, refiriéndose a mi propuesta, dijo por entonces que “Sería importante que la información esté al alcance de todos… (la cantidad de) empleados municipales, incluida la patota del secretario político (el actual senador José Molina), presupuesto —que el Ejecutivo puede ahora cambiar como se le antoje—, organigrama —bastante crecidito por cierto—, cantidad de alquileres para dependencias municipales —que son muchas—, y demás. Todos pedidos que, a casi 5 meses de asunción, no se han visto satisfechos…” No había terminado de sonar la cortina musical del programa radial, cuando el mismo Zúccaro llamó a la radio para manifestar su desacuerdo (e inocultable desagrado) con la columna periodística; que por lo demás, no hacía más que enumerar verdades (¿no era que “la única verdad es la realidad?). Semanas después, el periodista recibió una mejor oferta profesional y dejó su programa matutino.

 

Complacencia

Aunque todos los servidores “públikos” se proclaman  fervientes partidarios de la libertad de prensa, el constitucionalista Gregorio Badeni afirma que “perduran en sus mentes los resabios de la cultura autoritaria que durante décadas imperó en el país, cultura que a veces añoran, basada sobre la intolerancia y el odio que propicia la censura o la autocensura para contar con una prensa obsecuente, desprovista de la más elemental independencia...”.

 

Y si hablamos de “prensa obsecuente”, asombra ver la estrecha correlación que existe entre la “pauta” oficial (el dinero que los gobiernos destinan al rubro publicidad y propaganda), y la complacencia de las empresas periodísticas con los funcionarios de turno.

 

Ocurre en el gobierno nacional y en los gobiernos provinciales, pero también tenemos prensa obsecuente en Pilar: hay algunos medios impresos que con una tirada de sólo unos pocos cientos de ejemplares, le facturan al municipio decenas de miles de pesos por mes, como si tuvieran la penetración de “el gran diario argentino”; y hay también sitios de noticias en Internet que, en el principio de la gestión “Z” eran los abanderados del acceso a la información y la prensa libre, y que hoy —gracias al generoso presupuesto público— son sólo el “boletín oficial” disfrazados de medios independientes.


Soñar con el futuro

En fin, algún día el intendente actual o quien lo suceda en 2011, entenderá que los problemas no se resuelven ocultándolos, como en las dictaduras, sino permitiendo su amplio conocimiento por los ciudadanos para que de ellos, y no de sus presuntos “tutores”, emane el rechazo y la condena social.

 

No nos olvidemos que Zúccaro es el responsable por la falta de acceso a la información en Pilar, de la falta de una oficina anticorrupción, de la entrega de los espacios públicos a los desarrolladores inmobiliarios, del festival de los cambios de zonificación, de la debacle en el sistema de salud pública… y de las presiones a la prensa independiente.

 

En el acto de esta mañana hubo retrógrados que aplaudieron el ataque verbal del jefe comunal hacia el trabajador de prensa. Por eso, desde este lugar responsabilizo a Humberto Zúccaro de cualquier otra agresión que pueda recibir un periodista. Porque no resulta descabellado esperar que algún obsecuente desee pasar de las palabras a los hechos, y actúe en consecuencia. Así funciona el modelo de construcción de poder en el país y también en Pilar. No tenemos que aceptarlo.

 

Le dejo como reflexión final, estimado lector, un párrafo del poema “Memoria”, de Julio Federik (poeta, escritor y docente universitario nacido en Paraná, Entre Ríos, de quien el subsecretario de cultura de esa provincia leyó el poema “Mi lugar”):


Ni olvido ni perdón. Estoy seguro.
Quiero tener latiendo en la memoria
esta luz de verdad obligatoria
para poder soñar con el futuro.


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Bonus Track


Mi lugar 


Yo me apego a la tierra en que he nacido
Aquí están mis recuerdos y mi sueño; 
Aquí creció la sed de mis empeños
Y aquí seré feliz o habré perdido.

Para vivir prefiero lo querido
Mi gente y mi ciudad que son mis sueños; 
El fuego del lugar ardido en leños Como arde el corazón cuando está herido. 
Aquí aprendí a querer, aquí he cantado, 
Aquí también sufrí y aquí he llorado, 
Como el niño que fui, de cara al río. 
Por eso no me voy, porque no puedo
Porque este es mi lugar y aquí me quedo, 
Otro será mejor, pero este es mío. 

2 comentarios:

anamed dijo...

nuestro intendente siempre alardea de ser uno de los primeros en llegar al despacho municipal, nunca pierde la oportunidad de recordarlo. Debe haberse olvidado uno de los refranes populares que dice "no por mucho madrugar se amanece mas temprano"", o sea ..hay situaciones que aunque hagas lo que hagas, si no tiene la sólida base de un argumento, no te afanes en hacer cualquier cosa por sustentarla...
y desde ya desacredito el otro dicho popular"al que madruga dios lo ayuda",, desde ya Dios ayuda a todos.
Saludos

Villa Rosa dijo...

Yo creo que estamos podridos de las soberbias de los funcionarios "K" y de los lametrastes que aplauden todas las pavadas que dice Zucaro, se asemejan a una mezcla los reidores de algunos viejos programas de television y las focas de mundo marino, que aplauden por por una sardina, realmente.....pateticos