viernes, 18 de junio de 2010

El Pilar que el gobierno no desea que conozcamos

(www.PilarHoy.com.ar, VIERNES, 18 DE JUNIO DE 2010) Es frecuente escuchar que “los políticos de la oposición no aportan nada más que criticas”; es decir que criticamos sin proponer. Definitivamente, no es mi caso.
Claro que la posibilidad que algo que se proponga “desde el llano” alcance a implementarse, es casi nula, razón por la cual, dedicamos buena parte del tiempo a hacer aquello para lo que la gente nos votó: controlar al gobierno. No obstante, no es lo único que hacemos: entre otros antecedentes, fui fundador de ProPilar, Presidente de FedePil, fundador y Presidente de la Sociedad de Fomento de Villa Alpina II (querida Zulma, los countries no tienen sociedades de fomento), y  2 veces candidato a Intendente de Pilar; hoy soy apoderado del
Encuentro Pilarense, una agrupación política municipal, y dirigente del Partido Coalición Cívica-ARI; desde cada uno de esos espacios colectivos, y desde hace décadas, venimos presentado decenas de propuestas: presupuesto participativo, libre acceso a la información, reforma para la elección del defensor del pueblo, creación de tasa por plusvalía urbana, propuesta de seguridad en las escuelas, propuesta de creación del foro municipal de seguridad, etc., etc.; ninguna de ellas fue aprobada, a pesar de haber sido entregadas y detalladas a los intendentes, secretarios, o concejales de turno.
Desde el oficialismo, la acusación fácil que devuelven es “nunca gobernaron”, desacreditando así proyectos que en los distritos en los que sí fueron implementados, significaron mejoras importantes en la calidad de vida de los vecinos. De todos modos, viendo cómo les fue a los que sí “han gobernado”, ser acusados de no haberlo hecho, lejos de ser una crítica, debería ser considerado un elogio. Les sugiero que vean algunas de las propuestas mencionadas en http://www.encuentropilarense.com
Con respecto a las críticas que algunos lectores le hacen a “los pobres” en general, ponen en evidencia que para su suerte, jamás han vivido una situación comparable: de haberla experimentado, o de haber siquiera conversado con quienes estén en esa condición, no harían comentarios tan desafortunados.
Por último, en mi columna propongo “desarrollar soluciones coordinadas que permitan ir trabajando de manera progresiva sobre cada una de las caras de la pobreza”: ello sólo es posible si -como primer paso- el gobierno reconoce la gravedad del problema; y lamentablemente, el intendente que muchos votaron, afirma que “Pilar no está tan mal como muchas veces pensamos”.

jueves, 17 de junio de 2010

El Pilar que el gobierno desea que no conozcamos

Luego de meses de reclamar formalmente acceder al “Informe sobre la pobreza en Pilar”, y de escuchar al jefe comunal excusarse con un inaceptable “no es el momento”, el gobierno municipal organizó un simposio que dio en llamar “El Pilar que muchos no conocen”. Pero, a juzgar por lo dificultoso que resultó colocar a la pobreza en la agenda del alcalde, y lo insuficiente de los datos presentados en la mañana del viernes, hubiera sido más apropiado denominarlo “El Pilar que el gobierno desea que no conozcamos”.

Aunque allí se habló de unas 70 mil personas en situación de pobreza, las oradoras —todas mujeres— se refirieron a hogares con necesidades básicas insatisfechas (NBI). Es una mirada miope, hecha desde las alturas del poder; al menos, esa parece ser la forma en la que el gobierno releva a nuestros vecinos pobres, ya que durante su exposición, una de las expositoras comentó como un dato “revelador” que “entre marzo de 2009 y mayo de este año la población de San Alejo creció en 32 manzanas” (SIC).

Esa afirmación terminó de confirmarme lo que me preguntaba en esta misma columna hace dos semanas atrás: que para Humberto Zúccaro, no existe la pobreza en el Distrito, o en el mejor de los casos, como él mismo dijo “Pilar no está tan mal como muchas veces pensamos” (El Diario Regional, 17/04/10).

Ofende a los pobres —y a quienes no lo somos— referirse a ellos no ya como un mero número de personas, sino como un mero número de manzanas. Lejos está el gobierno, principal responsable de la persistencia del flagelo, llevar adelante acciones que reviertan la pobreza, si “mide” a los pobres por manzanas; o si supone que “tan mal no estamos”.

Permítanme aclarar algo: la pobreza en Pilar es alarmante, dolorosa… y superior a la que admite el gobierno. El Distrito produce lo suficiente para ser habitado dignamente por una población siete veces mayor a la actual, y sin embargo, uno de cada 3,4 pilarenses es pobre por ingresos: 94 mil de los 320 mil habitantes que hoy somos (no somos ni 300 mil como dijo el gobierno en la respuesta que me envió, ni 350 mil como rectificaron en el simposio del Lope de Vega). Ese  inadmisible número de pilarenses pobres crece día a día, porque el incesante aumento de precios de los alimentos de la canasta básica le pega de lleno a los más humildes de entre los humildes. Precisamente son ellos quienes tienen ingresos que no están atados a ninguna negociación sindical, porque sus trabajos son informales, o porque perciben algún plan social que tampoco se ajusta. Así, en pocos meses más, los 50 mil beneficiarios de la asignación universal por hijo de Pilar, verán disminuir la capacidad adquisitiva de su ayuda a la mitad, porque la inflación castiga con impiedad a todo aquél que posee ingresos fijos (asalariados informales sin aumentos colectivos, beneficiarios de planes sociales, jubilados y pensionados).

Los más pobres son los jóvenes
De acuerdo a proyecciones censales, y a un estudio hecho en 2009 por IDeSA (Instituto para el Desarrollo Social Argentino), en la población hasta 18 años de edad la pobreza asciende al 41% (en Pilar, 56 mil de 136 mil niños y jóvenes); en la población entre 19 y 60 años, la incidencia de la pobreza es del 22% (35 mil de 160 mil adultos); y entre los mayores de 60 años, la pobreza llega al 12% (3 mil de 25 mil mayores).
Otro elemento inquietante es que más de diez mil jóvenes de entre 15 y 24 años no estudian ni trabajan (es la tristemente llamada generación ni-ni). A ellos sólo se los rescatará de la exclusión llevando adelante una intervención constante y sistemática, avanzando hacia la promoción social; implementando políticas socio-productivas, fomentando la creación de empleo, la mejora en las condiciones laborales, la articulación de proyectos productivos en cadena de valor, etc.

“La pobreza, de la que muchos hablan porque les gusta hablar, se combate con el concepto claro de integración. Muchos se dan cuenta ahora de los dos pilares que existen, pero desde el 2003 que nosotros estamos tratando de integrarlos”, sentenció molesto el jefe comunal. Sin embargo, según el especialista Rubén Katzman “la lentitud con que se va procesando el decaimiento de los espacios pluriclasistas de sociabilidad informal en las ciudades hace que sus consecuencias sobre la integración social pasen muchas veces inadvertidas para las mayorías ciudadanas. Por ende, sus efectos son usualmente subestimados como factor de integración, como fuentes de renovación de las reservas de altruismo, solidaridad y de actitudes de aversión a la desigualdad”.
¿Qué puede decir Zúccaro con respecto al desarrollo de espacios pluriclasistas en el Distrito, cuando fue él desde su banca de concejal, o desde su sillón de intendente, el que permitió incontables excepciones al Código de Zonificación, para que otros tantos enclaves privados fueran aislando definitivamente barrios y localidades de Pilar innumerables metros y más metros de calles públicas vendidas al mejor postor, o al más amigo, engrosando así el territorio de lo privado? Por desconocimiento o por conveniencia, Humberto Zúccaro ha impulsado la mayor parte de las normas que hacen de Pilar lo que hoy es: un Municipio fragmentado social y espacialmente, con casi un tercio de su población pobre, con servicios públicos que apenas alcanzan, como el de cloacas, a menos de 2 de cada 10 habitantes. Salvo la saludable iniciativa de las escuelas municipales, los adolescentes pobres no tienen acceso a lugares ni a actividades en las que desarrollarse. Sólo son considerados como mano de obra informal, generándoseles así sentimientos de apatía y desinterés.
La gestión actual ha llevado a Pilar a estar en el lugar 129 (sobre 134 municipios) en el índice de desarrollo humano (IDH) de la Provincia de Buenos Aires, siendo el IDH uno de las tres maneras que se aceptan para medir la pobreza (las otras dos son el índice de NBI y la línea de pobreza basada en el ingreso).
De algo estoy seguro: ni el gobierno, ni nadie, por sí solo, resolverá de manera sustentable la pobreza. Se deben desarrollar soluciones coordinadas que permitan ir resolviendo de manera progresiva cada una de las caras de la pobreza. Para ello, no hacen falta crear ninguna “Unidad de Gestión Local Descentralizada (UGELD), donde trabajen grupos y organizaciones sociales que colaboren con el Estado para enfrentar los problemas que demanda la sociedad”, según propuso el gobierno al finalizar el encuentro. Esas asociaciones suelen terminar en la nada; basta recordar la Agencia de Desarrollo Local, el Consejo Permanente de Políticas Públicas Saludables, y tantas otras “unidades” y “consejos” como problemas que enfrenta el gobierno.

miércoles, 9 de junio de 2010

Peatonal de la Calle Rivadavia: tardía marcha atrás

Según una información periodística, el gobierno estaría analizando la posibilidad de eliminar la peatonal y transformarla en “semi” peatonal, como desde hace años venimos proponiendo.

Damos la bienvenida a la (tardía) reconsideración, pero lamentamos que ahora, al millón de pesos que ya se gastó, haya que sumarle unos cuantos cientos de miles de pesos más para refuncionalizarla. Si la gestión de Zúccaro al frente de la Municipalidad fuera verdaderamente “de puertas abiertas”, estas decisiones de dudosa transparencia, como la de la peatonal de la calle Rivadavia, no tendrían cabida.

http://www.encuentropilarense.com/search?q=peatonal

Lo que sigue son párrafos correspondientes a columnas de opinión en las que criticábamos la  peatonal, y su dudosa licitación privada a favor de la firma Tordel S.A.

martes 1 de agosto de 2006

Semi-transparentes

Analicemos el caso de la última licitación “importante” del gobierno: la semipeatonalización de la calle Rivadavia, en el centro de la Ciudad de Pilar. El llamado a licitación fue “privado”, es decir, se invitó a 4 empresas para que oferten. La licitación no fue pública porque “legalmente” se pueden hacer licitaciones privadas si el monto involucrado en la obra está por debajo de determinado monto, que -en el caso de la calle Rivadavia-, no se iba a superar.

Claro que una cosa es lo “iba” a suceder, y otra muy distinta es lo que realmente sucedió: el jueves pasado
se conoció la decisión del intendente de transformar a la futura semipeatonal en peatonal. Nada que criticar por eso. Pero lo que era semitransparente por no haberse contratado a través de una licitación pública, ahora se está volviendo completamente opaco: el llamado a licitación privada y posterior adjudicación de la obra recayó en la firma Tordel SA, constituida hace apenas 4 meses.




miércoles 23 de agosto de 2006

Gobierno fractal

Durante una entrevista que le realizaran por FM Plaza al Concejal Carlos Olivera, hace algunas semanas, afirmó tramposamente que “hay una Ordenanza General, la 267, que te marca el paso de cómo iniciás un expediente, con una nota simple solicitando (la información pública) por mesa de entrada”. Como si poder conocer cómo se seleccionaron los proveedores que cotizaron por la construcción de la peatonal sobre la calle Rivadavia, o cuánto se les paga a los médicos contratados, fuera una tarea más que simple, el jefe de la bancada zuccarista en el Concejo fue más allá: “¿Quién te dijo que no está esa legislación?”, le inquirió al periodista con una inocultable carga de soberbia, típica del gordito que en la cancha del barrio se sabe el dueño de la pelota.



domingo 22 de octubre de 2006

Manto de invisibilidad

Sin duda, el gobierno tiene dificultad para planificar sus acciones, porque ya lleva casi tres años en un contexto económico nacional extraordinariamente favorable ¿cuánto tiempo más hay que esperar «para curar a Pilar»? (en la primera entrevista que se le hizo al alcalde por FM Plaza, pidió que le dieran tres meses para empezar a ver los cambios; luego se autoextendió el «período de gracia» a medio año; ¿y ahora?. La recientemente inaugurada peatonal, que se llevó alrededor de medio millón de pesos, el escenario de la Plaza 12 de Octubre, y los artistas que pasaron por él, ¿eran proyectos prioritarios para un municipo adherido a la denominada «Red de Municipios Saludables»? ¿es digno un salario de 1.200 pesos para un médico que lucha día a día para salvar vidas? ¿es razonable que el Concejal Carlos Olivera se dedique -con el dinero que sale de nuestros bolsillos- a «investigar» si los médicos ganan mucho o poco, mientras mes a mes recibe una dieta de casi 2.000 pesos, a pesar de la cual dijo tener que trabajar de abogado «porque si no la plata no le alcanza»?.



miércoles 27 de mayo de 2009

El Cambio Seguro

Muchas veces se realizaron obras importantes y ciertamente útiles, pero gastando muchísimo dinero, que si se hubiese aplicado a otra finalidad, habría permitido atender a necesidades más acuciantes, o que beneficiaran a un mayor número de vecinos. Otras veces se realizaron obras que —además de costosas— fueron perjudiciales, tal el caso de la peatonal de la calle Rivadavia, que agravó enormemente el eterno problema del tránsito en la Ciudad de Pilar.
Desde el Encuentro Pilarense, que junto con el peronismo País y la UCR integramos el Acuerdo Cívico y Social, hemos denunciado ésta y otras irregularidades, y hemos acompañado —siempre que nos fue posible hacerlo— las soluciones. Así, en lugar de la losa de hormigón armado de la peatonal, que divide a la ciudad, nosotros propusimos una semipeatonal que permite la circulación de vehículos, y que en lugar de dividir, une e integra.