sábado, 24 de enero de 2015

Pescando en una pecera

La semana pasada se conocieron los resultados de un estudio de tránsito en el Parque Industrial de Pilar. Los números indican que entre 2010  y 2014, la cantidad de vehículos que circulan desde y hacia el complejo fabril aumentó más del 50%, y que a las 6 de la tarde, salen tantos autos como los que circulan por la Ruta 2 hacia Mar del Plata en vacaciones.
¿Asombroso, no? Sin embargo, lo que más me asombra no son esas cantidades, sino la falta de una mirada estratégica de las autoridades con relación al Parque.
Porque convengamos que una cosa son los contenidos dorados de la comunicación publicitaria oficial, y otra -por cierto muy distinta- es la realidad: accesos destruidos, transporte público con frecuencias insuficientes, escasa o nula oferta de ciertos perfiles laborales, etc.
En cuanto a la recaudación de tasas, el gobierno municipal parece estar pescando en una pecera: así, por el solo hecho de estar radicada en el Parque Industrial, una empresa tiene un recargo en sus tasas del 100%. Además, cada unidad fabril debe pagar por "Seguridad e Higiene" un porcentaje de su facturación, que además crece hasta las nubes sólo por tratarse de contribuyentes radicados en el complejo industrial.
¿Qué haremos con el Parque Industrial?
Más allá de las empresas y sus resultados económicos, en el Parque trabajan pilarenses, y en menor medida, asalariados de toda la región. Por eso, mi propuesta es crear un Consejo Asesor que desde el 10 de diciembre de 2015 trabaje en rever cada una de las situaciones que afectan negativamente a las empresas (en especial las radicadas en el Parque, haciéndolas menos competitivas). Al deterioro de las calles lo resolveremos repavimentándolas. El transporte público de colectivos tendrá una frecuencia tal que evitará que se produzcan esperas inadmisibles, al tiempo que subir a un colectivo no será una odisea solo apta para atletas de alto rendimiento. La integración (perdón por utilizar un término tan vaciado de contenido) entre las empresas y las escuelas, institutos y universidades debe ser desarrollada con la mirada puesta en el hoy, pero atendiendo también a los escenarios futuros. Aunque desde siempre se declama tal integración, para entender que se trata solo de palabras, basta observar que mientras existen perfiles laborales muy demandados como el de los técnicos químicos, o mecánicos, la escuela técnica de nuestra ciudad cabecera sólo "produce" técnicos electrónicos. Con relación a las tasas municipales, propiciamos una reforma radical en las Ordenanza Fiscal: las unidades productivas radicadas en enclaves industriales como el Parque, deben ser alentadas con tasas reducidas, y no castigadas por elegir instalarse en un complejo productivo. Es fácil entender que mientras el instalarse "adentro" implique mayores costos, muchos inversores preferirán hacerlo afuera. Pero tal decisión, que en términos individuales puede mejorar la ecuación de un proyecto productivo, es en términos sociales una gran desventaja, porque "estresa" aun más el delicado equilibrio de los usos del suelo.
En definitiva, los trabajadores y las empresas del Parque Industrial pueden confiar en que viene un tiempo mejor, en el que la participación, la integración y el compromiso sincero con el desarrollo, harán de nuestro distrito el lugar que soñamos.