miércoles, 7 de septiembre de 2005

El Pilar del presente

(EL DIARIO REGIONAL, 07/09/2005) "El Municipio y una ONG planifican el Pilar del futuro", tituló El Diario Regional su edición del miércoles pasado. Se refería al convenio firmado en abril entre la Comuna, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), y la Fundación Por Pilar, con el propósito de desarrollar un plan estratégico para nuestro Distrito.

Del dicho al hecho
No es una novedad que existe un abismo entre el discurso y la acción del intendente Humberto Zúccaro. Cuando cumplió un año de mandato, al preguntársele cómo se empezaba a planificar, respondió que le había encomendado la tarea a la Fundación Por Pilar pero que, para evitar que los empresarios sólo planifiquen buenos negocios para ellos, creía que había "que planificar junto a los representantes urbanos, industriales y también con las instituciones intermedias de las localidades", agregando que "deben participar las sociedades de comerciantes, el clero, sociedades de fomento...".

Los primeros —los desarrolladores urbanos— sí están planificando el distrito, y lo hacen prescindiendo casi hasta del propio gobierno. Pero en cambio la sociedad, a través de sus instituciones intermedias, nunca fue invitada a la mesa, y algunos de sus integrantes continúan creyendo que la planificación estratégica es —como la participación política— una cuestión reservada a personas iluminadas, con condiciones especiales, con "conducción".

Para Zúccaro, la planificación estratégica de Pilar es un proceso que debe responder a un modelo concebido desde las oficinas de algún desarrollador urbano. Se equivoca: la planificación es un asunto de todos. A la voluntad de los actores económicos, casi siempre enfocada en sus ganancias de corto plazo, el gobierno debe anteponer lo que se denomina "función social" de la ciudad, que se refiere a proyectarla de manera más equitativa, con menos desequilibrios.

Modelos para Importar
En un recuadro de la nota citada se mencionaba que el CIPPEC había ofrecido al gobierno local —como "caso de éxito"— el plan estratégico de Morón. Claro que allí el gobierno encabezado por Martín Sabbatella entendió la participación ciudadana de modo bien distinto. Por eso impulsó una ordenanza (entre otras muchas) de libre acceso a la información pública; al sancionarla, el presidente del deliberativo moronense señaló que ese "derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas no puede estar sujeto a la voluntad política de los gobiernos".

El presidente de HCD pilarense también recibió en abril del año pasado una propuesta de ordenanza similar a la aprobada en Morón. Pero aunque las declaraciones oficiales de entonces fueron alentadoras, la realidad es que hoy el libre acceso a la información pública en Pilar sigue siendo una promesa incumplida.

Paradójicamente, una de las ONG convocadas para tratar la ordenanza en Morón fue el mismo CIPPEC. El año pasado, al ser consultados sobre la posibilidad de que apoyen el proyecto en Pilar, tal como lo hicieron en Morón, rechazaron el pedido argumentando que su función en nuestro distrito pasaba por otros temas. Temas que —como el análisis de la ordenanza tributaria y fiscal que realizaron en 2004— nunca fueron dados a conocer.

Planificación VIP
Poniendo un ejemplo reciente de cómo se entiende la planificación en algunos sectores de nuestra sociedad, "la mejor seguridad para un country es cuando tiene otro country al lado", expresó a FM Plaza un alto funcionario de la federación de clubes de campo. Resulta evidente que demasiadas veces, lo que es bueno para unos, es indudablemente malo para otros. Esto no encierra ningún juicio de valor: cada actor social buscará su propia conveniencia. Lo que sí encierra es falta de compromiso con una planificación balanceada, que se oriente hacia una ciudad con igualdad de oportunidades para todos sus integrantes.

Para corregir las asimetrías generadas, el Estado debe intervenir, estimulando la participación de las asociaciones intermedias, organizaciones no gubernamentales o "tercer sector", como se las ha dado en llamar. Los vecinos no debemos aceptar que se nos convoque sólo para votar y pagar impuestos. Pilar, como dice el eslogan zuccarista, es de todos, y todos tenemos el derecho —y el deber— de expresar cómo es la ciudad que queremos.

sábado, 3 de septiembre de 2005

Seguí participando!

(PILAR DE TODOS, 03/10/2005) Esta semana el gobierno local anticipó que en marco del convenio firmado en abril pasado entre la Comuna, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) y la Fundación Por Pilar, estas ONG’s planifican estratégicamente el “Pilar del futuro”.

Ya en diciembre de 2004, el intendente Humberto Zúccaro reconoció que le había encomendado la tarea de planificar el distrito a la Fundación Por Pilar, pero que, para evitar que los empresarios sólo planifiquen buenos negocios para ellos, creía que “deben participar las sociedades de comerciantes, el clero, sociedades de fomento...”.

Esta prometida participación comunitaria nunca se dio. Claro que no todo es culpa del gobierno local: muchas veces los dirigentes de la sociedad civil se sientan a esperar que los vecinos se acerquen a participar en entidades del “tercer sector”, cuando lo que deberían tratar de hacer, es participar ellos —a través de las instituciones que representan— en las cosas que preocupan a los vecinos.

En un reciente encuentro municipal con ONG’s, se mencionó la posibilidad de avanzar en la implementación del presupuesto participativo, una herramienta de gestión probada que, junto con el libre acceso a la información, cosecha éxitos en muchísimas ciudades de nuestro país y del mundo; sin embargo, cuando la prensa requirió precisiones sobre la iniciativa, el jefe de gabinete relativizó los dichos del jefe comunal, de modo que una vez más, discurso y acción marchan separados en el gobierno. Muy separados.

También se supo que entre los “casos de éxito” que el CIPPEC y la Fundación Por Pilar le acercaron a Zúccaro, estaba el Plan Estratégico del Municipio de Morón. Lo que nunca se dijo, es que allí, junto con el plan estratégico, se impulsaron muchas otras iniciativas —como el libre acceso a la información pública—, que de no aplicarse de manera simultánea, recortan la propuesta de planeamiento hasta convertirla en poco más que un discurso de campaña, sin ninguna trascendencia para la vida de los vecinos.


En toda ciudad hay actividades especulativas y productivas que hacen más dependientes y vulnerables al “Pilar del futuro” y que por lo tanto deberían ser sustituidas o desalentadas, mientras que otras actividades, social y ecológicamente beneficiosas, deberían ser mantenidas o incrementadas. Es decir, tendríamos que elaborar modelos de transición hacia un distrito más sustentable más sustentables, re-equilibrando sectores productivos y de servicios, consumiendo menos energía, reciclando, etc. A largo plazo, ciudades socialmente muy conflictivas (con fuertes presencias delictivas, etc.) y ecológicamente insalubres (mala calidad del habitat/habitar), tampoco reciben inversiones internacionales. Por lo que plantearse la economía sin tener en cuenta los problemas ecológicos y sociales, sí que es una apuesta arriesgada y un tanto ilusoria.

La planificación estratégica puede estar impulsada desde actores sociales muy diversos y con intereses incluso antagónicos. Lo que es necesario es que se dejen de lado aquellos aspectos que puedan resultar más desintegradores y excluyentes.
Por caso, plantear que cada localidad podría tener en el futuro la posibilidad de administrar una parte del dinero que en ella se recaude, es una política que lejos de mejorar la vida de los vecinos, no hará más que aumentar las desigualdades entre localidades “ricas” y “pobres” por una desigual inversión pública. Los lugares con menor desarrollo, como Presidente Derqui o Manuel Alberti, con posibilidades de recaudación limitadas, tendrán dificultades para financiar su desarrollo local. Si no existen mecanismos de redistribución financiera territorial a través del presupuesto municipal, la tendencia será hacia un mayor desequilibro territorial y hacia procesos de desarrollo “egoístas”. Evitarlo es y será tarea de todos.

El libre acceso a la información pública
Hace algunos meses, el Concejo Deliberante de Morón aprobó una ordenanza de libre acceso a la información pública; la sesión especial se realizó —todo un símbolo— en una escuela. El presidente de Concejo Deliberante de Morón señaló entonces que “resulta de vital importancia normar y facilitar los mecanismos de acceso a la información pública ya que este derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas no puede estar sujeto a la voluntad política de los gobiernos”. En Pilar, el presidente del cuerpo legislativo recibió una propuesta similar en abril de 2004, y si bien sus declaraciones de entonces fueron promisorias, la realidad es que el libre acceso a la información pública en nuestro distrito sigue siendo sólo una propuesta que no encontró eco en los ediles, ocupados eternamente en cuestiones más trascendentales, como son los congresos latinoamericanos de concejales, ya sea que participen como anfitriones (como el año pasado) o como invitados (como este año).Para tratar la ordenanza, el Municipio de Morón realizó una amplia convocatoria a las organizaciones de la sociedad civil para que formen parte —a través del proceso de Elaboración Participativa de Normas— de la confección del proyecto. Las organizaciones participantes fueron el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), la Fundación Poder Ciudadano, la Asociación por los Derechos Civiles, el Colegios de Abogados de Morón, la Sociedad de Fomento Primera Junta, la Sociedad de Fomento 10 de Agosto, el Centro de Jubilados y Pensionados Alas Argentinas de El Palomar, la Unión de Centro de Jubilados y Pensionados del Oeste Bonaerense (UCEJOB) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

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