martes, 15 de diciembre de 2009

Doble Moral

(El Diario Regional, 15/12/2009) A mediados de agosto se publicó en este mismo espacio una columna titulada “Dignidad” que —dentro de la temática de la creciente inseguridad— cuestionaba el apoyo que una semana atrás habían dado algunos integrantes de organizaciones no gubernamentales a la iniciativa privada de colocar garitas de vigilancia sobre puentes y bajadas de la Ruta Panamericana, más precisamente entre los kilómetros 42 y 48,5.

Paradójicamente, son los mayores defensores de privilegiar lo privado, “estatizando” los costos de su seguridad, quienes —como la flamante concejal Alfaya— se llenan la boca diciendo que hay que trabajar en “la cuestión social”.

Así, haciendo caso omiso al adagio popular de “no aclares que oscurece”, cuando se le preguntó a la Concejal de Del Viso si no consideraba que la iniciativa iba a beneficiar sólo a los countries, manifestó: “en este caso, que (los gendarmes) van a ser contratados por privados, no va a dejar descubiertas otras zonas, porque la policía estaría libre para atender a los barrios. Además, cuando se diagramaron los puntos en donde van a estar las garitas, no se miraron las entradas y salidas de los countries, sino las paradas de los colectivos”… Claro que Alfaya no habló de las paradas de colectivos de William Morris o el Barrio Luchetti, sino sólo de las que están a metros de algunas urbanizaciones cerradas.

Dos semanas después de mi columna, el diario Perfil puso el tema en su portada: “Por la inseguridad, Gendarmería se haría cargo de vigilar los countries”, mientras que la semana siguiente, actualizaba diciendo que “Sin respuesta de Gendarmería, los countries pagarían por la protección de la Bonaerense”

Hubo muchos llamados, varias idas y vueltas, hasta que finalmente surgió algo de sentido común, y el tema fue perdiendo presencia en la agenda pública, y consecuentemente en los medios.

Rédito Personal
Ayer a la mañana, entrevistada por SOS Noticias (FM Plaza), la concejal delvisense afirmó: “Es hora de que aprendamos todos que hay temas que preocupan profundamente a la gente que tiene que ser políticas de Estado, y no las mezquindades de estar buscando a través de una preocupación de la gente (la inseguridad) un rédito en término personal o en términos políticos”.

Qué difícil resulta entender que quien ha hecho de su pasado en el tercer sector un trampolín para saltar a la política partidaria, pretenda ahora hablar de “rédito personal”. Después de todo, si estaba tan comprometida con la seguridad, debió haber participado de las marchas pidiendo justicia por las víctimas de la inseguridad. Porque antes de ser electa concejal, sí participaba, a tal punto que en la página del foro de seguridad de Del Viso, en la red social Facebook, se publican sólo fotos de la flamante edil (Concejal Alfaya, ¿no era que usted privilegiaba lo colectivo por sobre lo personal?).

No obstante, como muchas veces me equivoco y en esta nota iba a escribir conceptos relacionados nada menos con quien ahora presidirá la bancada oficialista del Concejo, consulté a varias personas sobre Liliana Alfaya y su compromiso con la seguridad:

Una, refiriéndose a ese “compromiso”, fue testigo de cómo Alfaya, en una movilización en Del Viso, micrófono en mano, se negó a difundir la marcha que se realizaría una semana después por el asesinato de Sonia Colman. Quizás fue porque para su “progresismo de palabra”, los casos de asesinato por gatillo fácil no merecen igual difusión que otras muertes.

Otro de mis consultados, integrante de un foro de seguridad y por ello conocedor de las actitudes de la doctora, aseguró que a Liliana Alfaya el calificativo de “Borocotó” de la política pilarense, que utilicé en mi citada columna (“Dignidad”), le va como anillo al dedo.

Por otro lado, este sábado, mientras conmemorábamos los 2 años del asesinato de Sonia Colman, se sumaron a mis críticas las de Antonio Espasa (viudo de Sonia) quien le dedicó breves pero durísimas palabras.

Dice la Concejal que ella siempre fue peronista: comprenderá entonces el alcance de la frase aristotélica: “la única verdad, es la realidad”. Si el Concejo Deliberante que integra Alfaya quiere hacer algo en serio por la seguridad, que le exija al Intendente Humberto Zúccaro que conforme el Foro Municipal de Seguridad, institución de la que deberían participar no sólo los foros vecinales, y cualquier otra ONG, sino también el propio jefe del gobierno local. No es una sugerencia: es lo que establece —y en Pilar no se cumple— la Ley Provincial de Foros.

martes, 8 de diciembre de 2009

Municipalidad S.A.

(Pilar de Todos, 08/12/2009) Finalmente, se firmó la orden de compra por las cámaras de seguridad de Pilar. Hace unos meses, había sido el turno del “anillo digital” (un costoso cableado de fibra óptica que utilizarán las cámaras para conectarse con el centro de vigilancia de la Avenida Tratado del Pilar). El “anillo” fue una iniciativa que el gobierno vendió como imprescindible para poder avanzar en la colocación de los ojos electrónicos. Claro que la característica de “imprescindible” en los bienes y servicios que compra el estado municipal, suele esconder muy buenos negocios para algunos empresarios, y muy malos negocios para el resto de la sociedad.

El dinero para la compra e instalación de cámaras en suelo bonaerense –dirán desde la Comuna- proviene de fondos del gobierno nacional, de manera que –aunque sea poco o mucho- no alterará las finanzas locales, y entonces no debeíamos preocuparnos. Otra falacia: el dinero, sea del gobierno nacional, provincial o municipal, siempre, pero siempre, sale de los mismos sufridos bolsillos: el suyo, el mío, y el del diarero que le entregó este diario.

Por eso, si me dieran a elegir, prefiero que con el dinero del “anillo” y de las cámaras, se construyan centros comunitarios en los que los jóvenes puedan aprender, divertirse, y sentirse parte de una sociedad que los incluye. Así se lo pedí al Intendente Humberto Zúccaro hace más de un año. Y aún tengo esperanzas en que me escuchará y comprenderá que la inclusión no sólo le sirve a quienes ahora o en el futuro terminarían marginados, sino que fundamentalmente, nos sirve a todos como sociedad. ¡Cuántas muertes podrían haberse evitado si los asesinos, antes de volcarse al delito, hubiesen sido convocados a formar parte de nuestro mismo barco!.

La semana pasada, decíamos en esta columna que dado lo vertiginoso de la evolución de las llamadas TIC (Tecnologías Informáticas y de Comunicación), sería mal negocio comprar. Bueno, lo que el gobierno ha hecho es… comprar! Para tener una idea de lo a contramano que conduce el doctor Zúccaro su gobierno, vemos que la Ciudad de Buenos Aires también tienen un centro de monitoreo, y hay cámaras por doquier, y hay cables que las conectan, pero prácticamente nada es propiedad del Gobierno. Así, las cámaras suelen ser propiedad de los vecinos, mientras que los cables son de las mismas empresas que ofrecen Internet: Telefónica, Telecom, Fibertel, etc.

En síntesis, antes de gastar plata ajena, el gobierno de Pilar debería mirar qué hacen en materia de seguridad en otros distritos. Después de todo, no es sólo de dinero que estamos hablando, sino de vidas.

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