miércoles, 10 de noviembre de 1999

Aprobación del bingo: el Concejo lo hizo

Consideraciones de un integrante del espacio de encuentro de vecinos, instituciones y organizaciones, PROPILAR, sobre la instalación de un bingo en el Complejo Village.

La empresa Bingo SA cumplió con todos los requisitos legales para que el proyecto sea aprobado. Pero los vecinos de Pilar tenemos el derecho de decidir qué entorno quere­mos para nosotros y nuestras familias.

Propilar no se opone a la instalación de un bingo pero sí a la toma de decisiones inconsultas. Máxime cuando quienes las toman han dejado de poseer la representatividad que po­drían pretender enarbolar antes del domingo 24 de octubre. Y para confirmar tal pérdida de representatividad, el inten­dente Alberto Alberini expresó, en sus primeras declaracio­nes a la prensa (luego de conocida su derrota), que no im­pulsaría ni aprobaría ningún proyecto cuestionable, como sin dudas lo es éste.

Los concejales a favor del bingo pueden decir que su man­dato finaliza el 10 de diciembre, y que por lo tanto nos repre­sentan hasta esa fecha. Pero luego de una derrota tan con­tundente, deberían entender que los ciudadanos de Pilar de­cidimos que se fueran, y si van a marcharse en diciembre es sólo por una cuestión formal. La voluntad popular no se ex­presó «a futuro» como si fuera un cheque de pago diferido con el 10 de diciembre como fecha de cobro. Sino que se expresó como un cheque a la fecha, al mismo 24 de octubre. La situación posee cierta analogía con el despido de un empleado de su trabajo: si bien el empleador puede optar por pagarle el tiempo de preaviso y cesarlo de manera inme­diata, o bien de permitirle continuar trabajando durante la duración del preaviso, la inmensa mayoría de los empleado­res elige la primera opción.
Y es que cuando alguien conoce el plazo de finalización de su contrato, llámese gerente, operario o concejal puede ver­se tentado a actuar de manera oportunista, porque le han quitado el incentivo de su continuidad.

A principios de año los vecinos debimos soportar el chan­taje político de la pretendida construcción de una playa de estacionamiento subterránea para que con el canon que se iba a recaudar se pudieran repavimentar las calles del centro de Pilar.

Hace algo menos, el chantaje fue un complejo de oficinas a cambio de trabajo. Fue cuando el concejal José Molina (PJ) dijo que «se organizan grupos cómo Propilar... y nos han amenazado 35 mil veces que iban a ir a la justicia... dejémonos de joder (sic); acá Pilar necesita fuentes de traba­jo y un montón de cosas que las inversiones privadas nos están dando...» (El Diario Regional, 27/2/99).

No está en el ánimo de ningún integrante de Propilar inter­ferir la inversión privada. Sencillamente creemos que la par­ticipación constituye la esencia de nuestro sistema políti­co. Y que las cosas no se resuelven mediante su ocultamiento o aprobación apresurada -como en los regímenes autori­tarios- sino permitiendo su amplio conocimiento por los ciu­dadanos, para que de ellos, y no de sus presuntos tutores, emane el apoyo o la condena social.

En Propilar hablamos de planificación con participación. Intercambiamos experiencias utilizando un método socialmente abierto e ideológicamente pluralista. Por ello creo que no se puede gobernar a espaldas de los vecinos.

Aunque la aprobación del bingo no constituya un delito penal, espero que la condena social haga reflexionar a tanto concejal ignorante que anda suelto, feliz de creer que ocupa un lugar en la función pública para servirse de él, sin contra­prestación ninguna a quienes le pagamos el sueldo y sopor­tamos su soberbia.

Y confío en que Alberini honrará su palabra vetando la decisión del Concejo y permitiendo que sean las próximas autoridades las que resuelvan.

miércoles, 19 de mayo de 1999

Pilar crece junto a usted

(ELDIARIO REGIONAL, 19/05/1999) Los agentes inmobiliarios dicen que el precio de las propiedades de Pilar se incrementó, en promedio, un 100% durante los últimos cinco años, excluyendo los cascos céntricos de las distintas localidades del distrito y la franja de la Panamericana Esto representa una suba promedio del 15% anual.

Por el contrario, en igual período los salarios reales y su poder de compra se han mantenido prácticamente inalterados (en realidad, han disminuido un poco).

Ahora bien, esta realidad es parte de un sistema que, a largo plazo, resulta perverso: al subir el costo de acceso a la vivienda pero mantener los ingresos estables, los asalariados que necesiten acceder a una propiedad, la buscarán en donde más les convenga (o en donde puedan), y en Pilar les convendrá cada vez menos. Tanto por el precio que deberán pagar para comprar c alquilar una casa, como por el costo de vivir luego aquí.

Quien analice esta situación con criterio cortoplacista, concluirá en que el boom sólo genera beneficios para Pilar y sus habitantes. ¿Es realmente así? Quizás sí en parte, pero no totalmente.

El origen del boom inmobiliario responde a muchísimas causas, siendo la concesión de la Panamericana y el aumento del crédito, algunas de las más destacadas.

Las llamadas expectativas racionales de la gente hacen que muchos deseen vivir aquí, y como el stock de viviendas es en principio escaso, aumenta la tasa de inversión en viviendas; esto provoca una mayor oferta, que vuelve a ser compensada con la aparición de nuevos compradores, logrando así un equilibrio dinámico.

A largo plazo, todas las zonas de Pilar adecuadas para vivienda habrán sido utilizadas para proyectos de barrios cerrados y countries; en síntesis, un recurso escaso como lo es el suelo se habrá usado en beneficio exclusivo de proyectos privados, trasladando un costo de mucha mayor magnitud, a quienes no participan de tales proyectos, es decir, la inmensa mayoría de los habitantes (actuales y futuros) de Pilar.

 

Agenda 21

Desde el punto de vista de la teoría económica, el laissez-faire (dejar hacer) puede ser óptimo, considerando que el mercado asigna sus recursos en forma eficiente; ¿pero será una asignación socialmente justa? Creo que no: muchos habrán visto irse por las nubes el valor de las propiedades, y entonces ya no podrán comprar ni esa casa que anhelaban ni ese otro terrenito para edificar. Porque desde que hicieron ese barrio cerrado al lado, pasaron a costar tres veces más; y así, los asalariados de menores ingresos deberán migrar hacia lugares más accesibles a sus bolsillos.

¡Qué distinto a la aspiración de las Naciones Unidas, que a través de su Programa de Ordenación del Suelo impulsan un mayor acceso a la vivienda a todos los ciudadanos, especialmente a los pobres de las zonas urbanas!

Asimismo, un plan de acción internacional para el desarrollo sustentable, llamado Agenda 21, establece que todas las medidas de planificación que se tomen, deben ser compatibles con el desarrollo social y económico, y salvaguardar el derecho a la co-determinación y a la participación de los grupos cuya situación se vea afectada.

¿Existe alguna solución? Sí. Pilar debe atender las necesidades actuales y futuras de vivienda de todos los sectores sociales, reservando zonas en las que sólo se permita construir casas para familias de ingresos medios y bajos.

Si cada vez que se presenta un proyecto, se aprueba una excepción al Código de Zonificación, a largo plazo los empleados de las empresas de Pilar tendrán que venir desde más lejos; a su vez, las empresas que los empleen verán incrementados sus costos, porque deberán pagarles el traslado; incluso algunas empresas que desearan radicarse en Pilar, descartarán la idea porque un predio aquí, como zona de countries, les resultará sustancialmente más caro que en otro distrito.

Si «Pilar crece junto a usted» como hasta ahora, de aquí a diez o veinte años se habrá transformado en el «Nuevo San Isidro», con zonas de viviendas suntuosas junto a villas miseria ¿Aspiramos a eso, o queremos un Partido con equilibrio de espacios verdes, industrias, comercios y viviendas?

La respuesta a esta pregunta es el desafío que todos debemos asumir hoy. No sirven las decisiones aisladas de una élite de planificadores urbanos, sean funcionarios públicos o prestigiosos académicos: sin duda representan un aporte valioso, pero primero debe existir la decisión política de contemplar todos los puntos de vista. En ese proceso, cada uno de nosotros es el actor principal, y no debemos cederle nuestra cuota de protagonismo a nadie.

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