jueves, 12 de diciembre de 2019

Salir al sol

Aulas de la planta alta transformadas en hogar de árboles

Hace pocas horas comenzó formalmente una nueva gestión de gobierno en Pilar. Fue el miércoles 11 pasado a la tarde, en el parque central del Instituto Carlos Pellegrini.
Ni bien terminaron de escucharse las palabras del flamante jefe comunal Federico De Achával, irrumpieron los acordes de “Salir al sol”. La voz de Fito Paez enfatizaba varias de las ideas que el intendente había desarrollado sobre el escenario minutos antes: “defender el lugar”, “salir a luchar”, “elegir un país”.
La escenografía, como las palabras del jefe comunal, parecía haber sido cuidadosamente producida: el escudo de Pilar flameaba en nuestra enseña municipal desde un lugar destacado del estrado, junto a las banderas argentina y de la provincia de Buenos Aires. Dos pantallas LED se colocaron a ambos lados del atril para que quienes, como yo, lo presenciábamos desde más lejos, no nos perdiéramos detalle.
El Instituto Carlos Pellegrini, lugar elegido para la asunción, hablaba por sí mismo: hacía pocos meses que había intentado cederse mediante un convenio firmado por el entonces intendente Ducoté, y refrendado por ordenanza del Concejo Deliberante, a la agencia que administra los bienes del Estado; ésta, a su vez, se lo había dado a la Unión Argentina de Rugby. Por fortuna, gracias a la acción inmediata y decidida de antiguos alumnos del Instituto, que no esperaron a que la situación fuera irreversible, el predio se salvó de una entrega segura.
El discurso de Achával apeló al corazón de los presentes, y –al menos al mi- logró conmoverme: recordó las 2 muertes ocurridas en la escuela de Moreno; la caída de parte del techo de un aula de la escuela 25 del barrio Los Cachorros, la falta de cupos en los comedores escolares, etc. Dijo que iba a “trabajar incansablemente para recuperar la educación pública”, y que iba “a acompañar a Axel, en esta enorme tarea, después de 4 años de abandono”.
Celebro su preocupación por la escuela pública. Pero creo modestamente que el intendente se quedó corto al limitar los “años de abandono” a apenas cuatro. En 2014, por poner un ejemplo cercano, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el gobierno provincial comandado por Daniel Scioli recortó en Pilar 2.600 cupos de comedor, 6.400 de merienda reforzada, y las obras de infraestructura estaban paralizadas. Lo recuerdo, porque como docente, participé de la marcha multitudinaria, federal, convocada por el frente Gremial Docente. Todo ello, mientras Federico De Achaval era nada menos que Jefe de Gabinete del entonces intendente Humberto Zúccaro.
Detrás del escenario, el ala central de lo que alguna vez fue el majestuoso Instituto Carlos Pellegrini, mostraba las inclemencias del tiempo que, desde el incendio sufrido en 2002, carcomió ventanas, destruyó pisos, y transformó las aulas en hogar de árboles que ya trepan por encima de las paredes más elevadas. Fue la propia Cristina quien, en una visita a Pilar como Presidenta de la Nación, supo prometer que iba a devolverle la vida al Instituto. El miércoles, 18 años después del siniestro, todo permanece igual. O peor.
Creo en las buenas intenciones de Federico De Achával. Pero a estas horas, ya asumido como jefe comunal, debería ir dejando de lado las apelaciones a “la herencia recibida”. Ciertamente, recibió un municipio en el que los problemas a resolver son graves, y urgentes. Pero precisamente por eso, porque los problemas que enfrenta son graves y urgentes, nos convendría a todos que el intendente concentre toda su energía en resolverlos.

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