domingo, 6 de abril de 1997

Carta abierta a los funcionarios que no interpretan sus funciones

(DIARIO RESUMEN, 06/04/1997) Sr. Director, al responder a mi nota titulada “La Ambigüedad del Sí” referida a la consulta popular del día de ayer, el Sr. Sebastián Di Capua tomó una actitud inusual entre quienes poseen funciones públicas, única actitud que origina mi más profundo reconocimiento. Por lo demás, creo necesario aclarar algunos aspectos que el Sr. Sebastián Di Capua no llegó a comprender.

Cualquier obra pública que se pretenda realizar debe ser planeada cuidadosamente por mucho que a él le pese, primero porque vivimos en un mundo de escasez, es decir que el dinero que se destina a una cosa no puede ser utilizado para otra, y segundo porque se trata del dinero de la gente, no del dinero de él.

Cuando el Sr. Di Capua dice que los recursos se utilizarán en repavimentar el casco urbano, sería oportuno que ofrezca fuentes de financiamiento alternativas para solventar las reparaciones de las calles, ¿o es que acaso sin playa subterránea las calles del centro seguirán en el vergonzoso estado actual ?.

A juzgar por los hechos, sí existe una dicotomía (del gr. dichotomía, que se divide en dos) entre construir una playa subterránea y limpiar la guardia del Hospital, puesto que la realidad nos muestra funcionarios preocupados en que se construya la playa, mientras que por la limpieza de la guardia del Hospital... (me pregunto si harán una consulta para conocer la opinión de la gente al respecto).

En su nota, el Sr. Di Capua desacredita mi opinión por ser yo Master en Dirección de Empresas, en contraposición con su “condición de Abogado con formación democrática”; tal actitud es propia de mentes autoritarias, más ligadas a la intolerancia que al discurso democrático que proclaman.

Es cierto que conozco menos que lo que debe conocer el Sr. Di Capua (un Abogado “con formación democrática”) sobre sistemas constitucionales, y es por ello que en mi nota “La Ambigüedad del Sí” aclaro que opino desde el punto de vista ESTADÍSTICO, y no constitucional; por eso recomiendo al Sr. Di Capua que escriba menos y que lea más).

Finalmente, y con relación a la temeraria advertencia que el Sr. Di Capua le hace con respecto a las opiniones que Ud. Sr. Director publica en RESUMEN, transcribo unos párrafos del Dr. Gregorio Badeni, a quien quizás por su carácter de Constitucionalista el Sr. Di Capua le reconozca crédito.


Resumen, miércoles 2 de abril de 1997
Qué dijo Sebastián Di Capua (MDA Univ. Austral)
· Si estamos ante una obra que no tiene costo para la comuna, su realización de modo alguno imposibilita la realización de otras obras, y además, de llevarse a cabo, permitirá generar recursos genuinos para que la comuna afronte la repavimentación del casco urbano de nuestra querida ciudad.
· No existe una dicotomía entre construir una playa subterránea o limpiar la guardia del Hospital; ambas cosas son factibles a la vez, y de hecho el actual gobierno comunal pretende realizarlas.
· (Lo expuesto en la nota de Gabriel Lagomarsino) ... no me afecta de manera personal, dado mi carácter de abogado con formación democrática...
· Es claro que quien sabe de empresas poco o nada debe conocer de sistemas constitucionales.
· (Gabriel Lagomarsino) ...desconoce que nuestra actual legislación nos imposibilita de realizar ... una consulta obligatoria y universal.
· Le recomiendo al Sr. Lagomarsino que no opine de temas que desconoce o bien que se asesore convenientemente, pues como dice el viejo refrán popular “zapatero a tus zapatos”.
· Quienes como usted Sr. Director tienen en sus manos esta poderosa arma, que es un medio de comunicación social, deben tener el suficiente cuidado y la mayor responsabilidad en lo que vuelcan en el mismo.




Clarín, jueves 3 de abril de 1997
Qué dijo Gregorio Badeni (Constitucionalista)

· Con relativa frecuencia los gobernantes, figuras públicas y ciertos factores de poder procuran descalificar sin reparar en recursos a los periodistas y medios de prensa cuando difunden hechos u opiniones que son adversos para sus intereses políticos, económicos o ideológicos, o para el prestigio que aspiran a disfrutar en la sociedad. Se trata de una situación realmente patológica, porque si bien en teoría todos ellos se proclaman fervientes partidarios de la libertad de prensa, perduran en sus mentes los resabios de la cultura autoritaria que durante décadas imperó en el país, cultura que a veces añoran, basada sobre la intolerancia y el odio que propicia la censura o la autocensura para contar con una prensa obsecuente, desprovista de la más elemental independencia...
· Por ende, toda restricción al derecho de expresar o de no expresar el pensamiento altera el ejercicio de un derecho subjetivo y la esencia de un sistema político constitucionalista...
· Los problemas no se resuelven mediante su ocultamiento, como en los regímenes autoritarios, sino permitiendo su amplio conocimiento por los ciudadanos para que de ellos, y no de sus presuntos tutores, emane el rechazo y la condena social.

No hay comentarios: