miércoles, 7 de enero de 2004

Intendente Zúccaro, el peor de todos

La encuesta publicada el domingo pasado por El Diario, en la que se comenta la buena imagen que, a 25 días de su asunción tiene Humberto Zúccaro, encierra una lectura diferente a la que se hace en el desarrollo de la nota.

No deja de ser meritorio que partiendo de un piso cercano al 40% (el porcentaje de votos que obtuvo el 14 de septiembre), hoy la imagen positiva del Intendente alcance casi un 60%; ello indicaría que ha logrado, en casi cuatro meses de aquél entonces, convencer a un importante número de pilarenses que en el cuarto oscuro, ese Domingo de otoño no eligieron la boleta de la lista 2.

Sin embargo, los amores y odios que despierta una nueva gestión siempre se inclinan, en los primeros meses, y con rigurosidad casi matemática, hacia el platillo del amor: así, hasta el mismísimo De la Rúa supo alcanzar en pocos meses de gobierno una imagen positiva cercana al 80%, que vista desde diciembre de 2001 parecería un guarismo sacado de un cuento de Ray Bradbury.

Pero agrupando los resultados de la encuesta de una manera habitual (sin considerar la opción "no sabe / no contesta" como válida), en imagen positiva (respuestas "muy buena" y "buena"), regular o neutra y negativa (respuestas "mala" y "muy mala"), quien obtiene una amplia ventaja sobre Zúccaro es el Dr. Ernesto van der Kooy, que así considerados los resultados, alcanza una imagen positiva del 67% contra 62% del intendente.

Y como contrapartida, van der Kooy padece de sólo un 18% de imagen negativa, contra un 22% de Zúccaro; este último porcentaje posiciona al intendente en el peor lugar.
Sin duda que la gran desventaja de van der Kooy es el alto grado de desconocimiento de su persona por parte de la población, al menos de acuerdo a las respuestas de los 200 pilarenses encuestados. Claro que esa desventaja es relativa porque —campaña mediante—, podría recibir un apoyo más que proporcional de quienes hoy "no saben / no contestan", con lo que tendría todo por ganar.

El Intendente Zúccaro, en cambio, está hoy en un lugar desde el que, cometiendo una suerte de "discriminación estadística", creo que comenzará a transitar un camino descendente. Claro que de ser así, estará en su autoelogiada capacidad de gestión el lograr que la "cuesta abajo" (y por el bien de todos nosotros), sea lo menos pronunciada posible.

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