miércoles, 3 de junio de 2009

El Cambio Seguro


A sólo un mes de las próximas elecciones, una parte importante de la sociedad comienza a pensar a quién debería otorgarle su apoyo; ¿debe respaldar la lista del peronismo “oficial”, impulsada por el gobierno y encabezada por la señora del intendente? ¿debe votar por la lista local de De Narváez, el político que “tiene un plan” que nadie conoce? ¿debe hacerlo por el Acuerdo Cívico y Social, convergencia electoral de la Coalición Cívica y la UCR, cuya lista en Pilar encabeza el dirigente Abel Caballero? ¿o convendría apoyar a alguna lista menos conocida, como la de las huestes locales de Rodríguez Saa?

 

Los que tienen decidido apoyar a Zúccaro, en gran medida argumentan que “nadie hizo tantas obras en Pilar”, y posiblemente tengan razón. Pero sucede que éstas son elecciones legislativas; por lo tanto, los pilarenses elegiremos a diez nuevos concejales; no son elecciones ejecutivas, en las que se elige intendente municipal. En consecuencia, deberíamos preguntarnos qué Concejo Deliberante queremos.

 

Si nos conformamos con un cuerpo deliberativo dócil frente a los deseos y propuestas del jefe comunal, haremos bien en votar la lista del Frente Justicialista Para la Victoria que encabeza su esposa; casualmente, la maestra María del Carmen Rodríguez, desde 2003 se cansó de hacerse llamar así, por su nombre y apellido, pero ahora logró que la Justicia Electoral oficialice su nombre en la boleta como “María del Carmen Zúccaro”. Así, su marido el Intendente puede cumplir con su palabra y “regalarle” a Kirchner una candidatura testimonial “a asumir”.

 

Si en cambio deseáramos transformar al Concejo en un ámbito de debate, búsqueda de consensos y verdadero auditor del accionar del departamento ejecutivo, entonces deberemos escoger una lista que nos asegure ese cambio.

 

Más allá de estas consideraciones, si a criterio del lector el gobierno de Zúccaro merece que se renueve la confianza en él porque “nadie hizo tantas obras en Pilar”, deberían surgirnos dos preguntas: primero, para establecer si las obras realizadas eran esenciales, o si en realidad había otras mucho más trascendentales; y en segundo lugar, asumiendo que las obras realizadas sí eran prioritarias, deberíamos preguntarnos si lo que se gastó en concretarlas fue razonable o excesivo.

 

Muchas veces se realizaron obras importantes y ciertamente útiles, pero gastando muchísimo dinero, que si se hubiese aplicado a otra finalidad, habría permitido atender a necesidades más acuciantes, o que beneficiaran a un mayor número de vecinos. Otras veces se realizaron obras que —además de costosas— fueron perjudiciales, tal el caso de la peatonal de la calle Rivadavia, que agravó enormemente el eterno problema del tránsito en la Ciudad de Pilar.

 

Desde el Encuentro Pilarense, que junto con el peronismo País y la UCR integramos el Acuerdo Cívico y Social, hemos denunciado ésta y otras irregularidades, y hemos acompañado —siempre que nos fue posible hacerlo— las soluciones. Así, en lugar de la losa de hormigón armado de la peatonal, que divide a la ciudad, nosotros propusimos una semipeatonal que permite la circulación de vehículos, y que en lugar de dividir, une e integra.

 

No todos los candidatos serán lo mismo en el recinto del Concejo Deliberante. En estas elecciones, nosotros podemos mostrar más de una década de trabajo ininterrumpido realizando propuestas en pos de un distrito más equitativo, de lucha por un Pilar con gobiernos más transparentes y participativos. Los demás, quizás puedan mostrar apenas una ciudad inundada de carteles de propaganda.

 

(*) Candidato a Concejal de Pilar por el Acuerdo Cívico y Social. Apoderado del Encuentro Pilarense. Ex candidato a Intendente

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