martes, 26 de enero de 2010

"Hagan algo"

(EL DIARIO REGIONAL, martes 26 de enero de 2010)
En estos días se cumplirán dos meses del crimen de Sandra Almirón, la maestra asesinada en la puerta de su casa en Presidente Derqui, Partido de Pilar. “Hagan algo” fue el reclamo de Walter García, el viudo de Sandra, horas después del asesinato de su esposa.

Desde el crimen de Sandra, su familia organizó casi una decena de marchas; sólo en la última de ellas, el intendente Humberto Zúccaro se hizo presente. Aunque se venían realizando marchas todas las semanas, y a pesar de haberse comprometido a estar presente desde un primer momento, al jefe comunal le llevó tiempo decidirse; sólo lo hizo luego de que los familiares reclamaran con insistencia y públicamente su participación.

Pateando la pelota afuera
Con la astucia propia de quien lleva demasiado tiempo “viviendo de la política”, en las primeras y más exasperadas convocatorias por “Justicia para Sandra”, Zúccaro supo colar a un empleado municipal sosteniendo un cartel con la leyenda “Sra. Presidenta, Sr. Gobernador, hagan algo o renuncien”, omitiendo groseramente su figuración en la pancarta, como quien silva bajito haciéndose el distraído. Además, la “comitiva oficial” se completó con otro funcionario, el Director de Prensa del municipio, que sin mostrarse tanto como el portador del cartel, no le perdía pisada a los movileros de los medios nacionales. Me pregunto cual era la misión en esas marchas de quien manejaba la prensa oficial; quizás sea que la gestión zuccarista recibió sus peores golpes no ante cada hecho, sino más bien ante la difusión por medios nacionales de esos mismos hechos: el “doble crimen de Del Viso” (Ángel Marcos y su pareja Nancy Nolasco, 2005), “la nena aplastada por una hamaca” (Florencia Mesa, 2007), “el caso Porreti de Pilar” (Edificio Downtown, 2008), por citar sólo tres.

Sobre el escenario, visiblemente incómodo, el intendente dirigió un breve discurso al centenar de personas presentes: “vengo a darle mi apoyo a la familia de ‘la fallecida’ ”, dijo Zúccaro ante el asombro y cierta vergüenza ajena de la concurrencia por referirse a Sandra con semejante torpeza. ¿Puede alguien que es ni más ni menos –y desde hace 6 largos años- la máxima autoridad política de un municipio, referirse a la joven asesinada como “la fallecida”? Evidentemente puede, pero eso demuestra la absoluta falta de compromiso del jefe comunal para disminuir la inseguridad que nos invade.

Responsabilidad
“Mire esos ojos. No deje de mirarlos. Para no olvidar nunca cuál es su responsabilidad”, dicen que le pidió el marido de Sandra a la Presidenta de la Nación. En realidad, el primer responsable de lo que sucede en un municipio es su intendente. En el caso de Pilar, el responsable es Humberto Zúccaro. Por eso, las palabras de Walter García le caben antes que a nadie al propio Zúccaro.

Como de costumbre, alguna integrante de algún foro vecinal de seguridad, devenida ahora en “concejal volante” oficialista, pretenderá contragolpear esta opinión, afirmando, como Zúccaro en la última marcha, que la responsabilidad no pasa por su despacho.

"Cada lágrima enseña a los mortales una verdad", dijo Platón. Y aquí ya fueron derramadas demasiadas lágrimas. Tantas, que la Verdad en Pilar muestra que Zúccaro nunca se ocupó seriamente del tema de la inseguridad, al punto que jamás cumplió con su obligación de conformar e integrar el foro municipal de seguridad. Sólo se limitó a patear la pelota afuera culpando y responsabilizando a la Presidenta, al Gobernador, a los legisladores. El primer responsable estaba mucho más cerca: lo hubiera encontrado con sólo mirarse al espejo.

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