sábado, 18 de diciembre de 2004

Depredadores II

Dos semanas atrás, en la cena anual de la Fundación Por Pilar, el gobernador Solá dijo que Pilar "está lleno de oportunidades y peligros". En mi columna de la semana pasada, decía que la tragedia que encerraba esta paradoja era que en nuestro distrito, todas las oportunidades están de un lado, y los peligros, del otro.

La semana pasada dije que "la connivencia de funcionarios inescrupulosos junto con inversores ávidos de seguir llenando sus bolsillos, lograron que la copa nunca se derrame sobre los desposeídos de esta tierra; los "unos" han conformado una asociación que tiene como objetivo "diseñar el Pilar del futuro" y acaparar todas las oportunidades, mientras que los "otros", los excluídos, van asistiendo azorados a una realidad en la que lo único que abunda son los peligros, y que les niega hasta el derecho de acceder a los espacios públicos, esos que deberían servir como elemento de integración y equidad".

Esta semana, al conocerse un listado de unos 40 mil contribuyentes bonaerenses que le deben al Estado provincial casi 5 mil millones de pesos, esa opinión se puede ir anclando en datos concretos. Y aunque la información tiene carácter público, el Lic. Santiago Montoya, subsecretario de Ingresos Públicos de la Provincia, aseguró que el mes próximo se publicaría en Internet.

"Bienaventurados los pobres, porque de ellos será el Reino de los Cielos", reza el Evangelio; en esta parte del planeta, nuestros pobres aspiran al menos a que sus hijos puedan ir al colegio, y ellos a trabajar -o a buscar alguna changa- sin embarrarse hasta las orejas. Para ello hacen falta asfaltos, pero su construcción, además de gobiernos eficientes y transparentes, requiere de ciudadanos que paguen sus impuestos. Lástima que con contribuyentes como los del cuadro, el "Pilar del futuro" que declaman desde el gobierno de Humberto Zúccaro nunca será alcanzado por las familias humildes de nuestro distrito. Ellas necesitan de los servicios de un Estado que los trate como ciudadanos plenos de derechos, y no como clientes a los que se les venden productos de "segunda", mientras a los "amigos del poder" les regalan los de "primera selección".
Como ejemplos, valen el caso de la venta de las calles internas a los clubes de campo Tortugas, Highland, Mapuche y los Lagartos (aunque por el precio acordado, sería más apropiado referirse a la operación como un regalo), o el de la venta de las calles Fucault, Mercator y Lisandro de la Torre a la empresa Pinazo S.A. del Grupo Farallón. Esta última depredación al patrimonio público se hizo mediante la sanción de una Ordenanza que obligaba a usar los fondos depositados por Pinazo S.A. prioritariamente a arreglar la calle Oliden en Del Viso; sin embargo, a pesar de que la plata se depositó en la cuenta municipal en abril de este año, la calle Oliden se arregló siete meses después.
Uno de los incluídos en el listado, Juan Carlos Blumberg, al menos salió públicamente a explicar las razones que lo llevaron a atrasarse con sus obligaciones fiscales. Los demás, ¿lo imitarán?

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