viernes, 24 de agosto de 2012

Barreras

Ante el comentario del legislador oficialista Agustín Rossi, que eventualmente se traducirá en un proyecto del gobierno nacional, de quitar las barreras de los countries, debemos tener en cuenta al menos dos consideraciones: primero, debemos reconocer que todos tienen derecho a vivir en una urbanización cerrada; ellas existen desde hace décadas, y nadie puede ahora alegrmente pretender eliminarlas, o alterar sus características intrínsecas. No obstante, debemos saber que los muros (no las barreras) que separan los barrios cerrados del “afuera” son construcciones ilegales, que a lo largo de los años fueron autorizadas por los sucesivos gobiernos comunales como lamentable reconocimiento de su impotencia para actuar frente a la inseguridad. Por eso, las barreras deben respetarse. Pero todo lo demás, como muros (muchas veces coronados de púas), fosas, veredas usurpadas, y otras obras de la ingeniería de la disgregación, deben eliminarse, volviendo a lo que la ley permite: cercos transparentes. De todos modos, recuperar la transparencia de los muros debe ser simultáneo con recuperar la seguridad perdida. O más precisamente, primero nuestros gobernantes deben lograr condiciones de seguridad aceptables para todos, y luego, actualizar el Código de Zonificación para que Pilar comience a reconstruir su trama urbana, trama que a fuerza de excepciones y dinero, hace años que se perdió.

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